El futuro de la sanidad: volver a poner al ser humano en la cadena de valor

Desde el punto de vista de la sanidad pública y convencional, lo más habitual es centrar toda la atención, casi de forma exclusiva, en tratar las enfermedades. Poca importancia se le da a mantener un estado de bienestar generalizado, si no pasa por la necesidad de tomar algún medicamento para tratar un problema de salud.

Además de esta falta de visión holística e integral del ser humano, muchos son los profesionales de la salud que se quejan de la falta de espacios para poder trabajar de forma interdisciplinar y desde otras perspectivas. Y con esto no solo me refiero a la necesidad de intercambiar información e investigar en equipo desde las distintas especialidades, sino de contemplar otras alternativas que hoy en día quedan relegadas fuera del sistema de salud público.

De modo que podemos enfermar y tomar medicamentos, pero no se considera la prevención, las terapias alternativas o el yoga, por ejemplo, como una opción válida para alcanzar el bienestar. Porque, ¿qué es el bienestar? ¿No estar enfermos? Dentro de la medicina tradicional, aquella que nos cubre con la tarjeta sanitaria, parece que solo se tuviese en cuenta la necesidad de alcanzar un bienestar cuando estamos enfermos y no de forma general o natural.

Para poder trabajar con terapias y técnicas alternativas, hay que salir del sistema y buscar espacios en el ámbito privado. Pero incluso desde estos espacios, solitarios y a menudo cargados con una pátina de desprestigio, parece que no nos damos cuenta de la necesidad de volver a poner al ser humano en el centro de la ecuación, considerando que la salud es un estado.

El poder de construir un ecosistema desde abajo y en paralelo

Estos últimos años nuestro sistema sanitario se ha visto sometido a una gran presión debido a la sobrecarga que la pandemia ha generado. Aunque esto no quita el hecho de que ya veníamos tocados con numerosas carencias, tanto de falta de recursos, como de falta de espacios de trabajo interdisciplinar y de la total inexistencia para poder considerar los tratamientos desde una visión holística.

Y la cosa no parece que vaya a mejorar, pues cada vez se destinan menos recursos, exprimiendo al personal sanitario y dejando graves agujeros por los cuales muchos pacientes se quedan sin una atención adecuada. Y a este coladero de pacientes desatendidos, hay que añadir la falta de perspectivas en cuanto a nuevas formas de entender el bienestar y la sanación. Muchos especialistas se ven relegados a ofrecer sus servicios de forma paralela y en soledad, fuera del sistema y sin una red de soporte

Es evidente que necesitamos espacios para poder trabajar desde nuevos enfoques, con la libertad y la confianza suficientes para ofrecer lo mejor de nosotros mismos a esos pacientes que se han quedado al margen y que, en muchos casos, tampoco se pueden costear una sanidad privada. Y con éste último punto hay que considerar que, si bien no podemos trabajar gratis, el coste de mantener una consulta física privada dispara los gastos que al final, van a pagar los pacientes, cuando no son en muchos casos a costa de los propios profesionales de la salud. 

Porque no nos engañemos, el sistema sanitario está roto. Pasamos nuestras vidas trabajando y pagando impuestos, pero todos sabemos que ese dinero público se malgasta a costa del bienestar y la salud de la población. Y al final, siempre pagan los mismos. Si uno se dedica a la medicina, es por vocación de servicio, y esas ganas de ayudar, si eres honesto/a contigo, no se disipan con dinero, sino viendo a tus pacientes mejorar.

Tenemos la misión de construir esos nuevos espacios: queremos dar respuesta a las necesidades de pacientes y profesionales de la salud.

Y esos espacios serán digitales, porque el futuro está en la interconexión. Debemos aprovechar las herramientas que nos ofrece internet y el mundo globalizado para conectarnos con personas de todo el planeta. Es una oportunidad para intercambiar conocimientos y generar nuevas comunidades. Podemos construir desde cero, en paralelo y desde abajo, fuera del sistema sanitario convencional, fuera de sus esquemas y limitaciones.

Y no solo eso, sino que podemos reducir los costes y abrir una ventana de oportunidad tanto a los profesionales de la salud, como a pacientes con menos recursos pero que siguen necesitando de tu atención.

Si estás aquí, es porque tienes la necesidad de llegar a más pacientes que están necesitando tu ayuda. Si estás aquí, es porque te apasiona el bienestar y la salud.

¡Bienvenido/a al futuro de la sanidad!

Cuéntanos tu opinión, sugerencias, dudas y experiencias como profesional de la salud en los comentarios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *