Por qué debería comer verduras ricas en azufre

(artículo originalmente publicado aquí)

“Asegúrate de comer tu azufre”.

¿Cuándo fue la última vez que alguien te dijo eso? Excepto por la charla de Wahls, probablemente nunca. Mi madre ciertamente no lo hizo.

Pocas personas saben mucho sobre el azufre, aparte del huevo podrido, el fuego y el azufre como tal. Es un mineral que desempeña un papel en nuestra fisiología, pero no de una forma exhibicionista como el calcio obscenamente corpóreo, formando huesos y dientes que literalmente puedes sentir y ver. No calmará inmediatamente tus músculos inquietos ni te ayudará a dormir, como el magnesio. A diferencia del zinc, no ocupa un lugar destacado en la producción de una hormona sexy como la testosterona. Y aunque puedes tomar yodo y obtener una reacción instantánea de tu tiroides, tomar azufre no produce nada tangible. En resumen, el azufre acecha en el fondo y mantiene un perfil bajo.

Entonces, ¿por qué Terry Wahls promueve el consumo de tres tazas de verduras ricas en azufre todos los días?

Antes de llegar a eso, definamos lo que estamos discutiendo aquí. ¿Qué es exactamente lo que califica como un vegetal rico en azufre? Todos los vegetales verdes fibrosos no frondosos (aunque algunos tienen hojas, nunca son el foco culinario) que, por lo general, hierven bien y emiten un olor distintivo, algo ofensivo, probablemente contengan cantidades considerables de azufre y pueden llamarse “ricos en azufre”:

  • Brassicas: col, brócoli, coliflor, coles de Bruselas, bok choy y vegetales relacionados.
  • Alliums – cebollas, chalotes, ajo, puerros.
  • Un montón de tallos comestibles, olores encantadores si los cocinas mal, y una tendencia a ir bien con mantequilla de limón. Esa clase de cosas.

Volviendo a la recomendación de Wahls de comer más azufre. ¿Cuál es la justificación para eso?

Bueno, en peso, el azufre es uno de los elementos minerales más abundantes en el cuerpo humano, llegando a alrededor de 140 gramos para la persona promedio. Y como cualquier lector habitual de este blog debería saber, no llega a ser un mineral abundante en fisiología humana por accidente. No, el azufre está involucrado en cientos de procesos fisiológicos. Exploremos algunos de los grandes:

Se requiere azufre para la síntesis de glutatión, uno de nuestros principales antioxidantes endógenos. He hablado un poco sobre el glutatión antes. Es uno de los buenos.

El azufre, en forma de enlaces disulfuros, proporciona resistencia y elasticidad al cabello, a las plumas y al cabello emplumado.

Se requiere azufre para la síntesis de taurina. La taurina es esencial para el correcto funcionamiento del sistema cardiovascular, nuestros músculos y el sistema nervioso central.

El azufre se une a las dos cadenas de aminoácidos que forman la insulina. Puede parecer que tomamos mucha insulina, pero es absolutamente necesaria para la vida.

El azufre se encuentra en la metionina, un aminoácido esencial (piensa en carne, huevos, queso) y en la cisteína, un aminoácido “no esencial” (piensa en carne de cerdo, pollo, huevos, leche).

Pero espera un minuto. Si se puede encontrar azufre en todos los alimentos de origen animal que ya comemos (carne de res, pollo, huevos, cerdo, lácteos), ¿de qué sirve comer todos esos vegetales ricos en azufre?

Creo que hay dos razones para centrarse en las verduras “ricas en azufre”. Primero, es útil agrupar cosas. Tenemos los vegetales de hoja verde, tenemos los productos de colores brillantes (más sobre esto la próxima semana) y tenemos los azufres. Queremos comer cosas de las tres categorías, y hacer de este último un grupo separado asegura que no vamos a tener una “sobredosis” de espinacas. Es solo una manera pulcra y elegante de transmitir el mensaje pro-vegetal y aumentar la variedad de la ingesta. En segundo lugar, y lo más importante, la vegetación rica en azufre tiende a venir con compuestos de organosulfuro extremadamente potentes que ofrecen un gran beneficio a quienes los consumen. Las fuentes animales pueden contener muchos aminoácidos ricos en azufre, que indudablemente necesitamos, pero no contienen los compuestos de organosulfuro.

Exploremos y repasemos algunos de sus beneficios potenciales.

Alliums y sus compuestos de azufre alílico

El ajo, la cebolla, el chalote y el puerro contienen varios compuestos orgánicos de azufre, algunos de los cuales muestran un gran potencial.

Los compuestos de organosulfuro derivados del ajo se han mostrado prometedores como agentes anticancerosos en estudios in vitro.

Varios sulfuros de ajo protegieron a los ratones del daño peroxidativo y aumentaron la actividad del glutatión en el hígado. Los sulfuros de ajo fueron entregados a través de aceite de maíz, pero recomendaría mantequilla de ajo si estás buscando un recipiente con grasa.

Cuando se cocina carne, el uso de una cebolla y adobo a base de ajo reduce la formación de aminas heterocíclicas (un compuesto cancerígeno).

Los compuestos de azufre derivados de cebolla mejoraron la tolerancia a la glucosa de las ratas diabéticas (pero los compuestos derivados del ajo no lo hicieron).

Brassicas y sus diversos compuestos organosulfuros

El sulforafano, un compuesto de organosulfuro que se encuentra en el brócoli (especialmente los brotes), el repollo, las coles de Bruselas y la coliflor, inhibió la permeabilidad mitocondrial y redujo el estrés oxidativo al aumentar la actividad del glutatión en las ratas.

En los habitantes de una comunidad agrícola china, donde la contaminación del aire es alta y la incidencia de cáncer de hígado es elevada, beber una bebida de brócoli rica en sulforafano también puede aumentar la excreción urinaria de esos contaminantes transportados por el aire .

Los brotes de brócoli redujeron el estrés oxidativo en los diabéticos tipo 2, como se muestra en un ensayo doble ciego controlado con placebo .

Los compuestos de organosulfuro de todo tipo de brassicas tienen el potencial de reducir o contrarrestar los carcinógenos derivados de la cocción a altas temperaturas .

Comer brassicas junto con una ensalada carcinógena evitó la absorción de dichos carcinógenos .

Cómo preparar estos vegetales (y preservar sus compuestos)

No se puede comer un repollo como una manzana o preparar una deliciosa ensalada de cebolla cruda, ajo crudo y tallos crudos de brócoli. Quiero decir, podrías, pero sería bastante desagradable. No, quieres cocinar estas verduras, porque saben mejor y son más nutritivas de esa manera. Pero tampoco quieres perderte todos los deliciosos compuestos de organosulfuro que hemos estado discutiendo. Deseas el método de preparación óptimo, o lo más óptimo posible.

Cebollas y ajo

Si lo que deseas consumir son los compuestos de azufre alílico, comer los alliums crudos y rebanados es el boleto. El calor descompone los compuestos. El único problema es que esos mismos compuestos alílicos de azufre que pueden combatir el cáncer, aumentar el estado antioxidante y evitar el daño al hígado son las mismas cosas que hacen que la cebolla cruda y el ajo sean tan picantes y desagradables. Algunas personas disfrutan las cosas crudas - no yo, aparte de un poco de ajo picado en mis aderezos para ensaladas y algo de cebolla cruda en una ensalada -, pero la mayoría prefiere que estén cocidas. Afortunadamente, los estudios sugieren que al cortar los alliums y dejarlos reposar durante al menos diez minutos antes de cocinarlos, permite que la enzima myrosinase libere más compuestos de azufre alílico y los haga más resistentes al calor.

Brócoli

Cocinarlos al vapor es el camino a seguir. Un estudio descubrió que el brócoli cocinado ligeramente al vapor dejaba al sulforafano tres veces más biodisponible que después de cocinarlo intensamente. Me gusta cocinar mi brócoli al vapor hasta que esté verde brillante y lo suficientemente tierno como para perforar el tallo con un tenedor con una presión enfática. El brócoli verde empapado y sin brillo es el peor, y no es tan beneficioso. Un grupo de científicos corrobora mi método, diciendo que es ideal entre tres y cuatro minutos de vapor ligero hasta que sea “duramente sensible”.

Repollo

Una vez más, la investigación confirma que la col ligeramente cocida al vapor ofrece más compuestos de organosulfuro biodisponibles que la col cocinada a altas temperaturas en el microondas. Córtalo hasta la consistencia deseada. Deja reposar durante unos minutos para que la mirosinasa se ponga a trabajar. No te pases de cuatro o cinco minutos de cocción al vapor. Luego, mezcla con tu grasa de elección. Si deseas usar el microondas, usa la configuración baja o media.

Coliflor

Cortar en pequeños floretes, dejar reposar durante diez minutos (para permitir que la enzima myrosinase haga su trabajo y hacer que los glucosinatos estén más disponibles), y cocinar al vapor u hornear. Soy un gran admirador de la coliflor al horno rociada con cúrcuma, polvo de curry, cayena, sal y aceite de oliva.

Coles de Bruselas

Aunque estoy seguro de que la “mejor” manera de cocinar los brotes (como todas las otras brassicas) es trincharlos y cocerlos al vapor durante cinco minutos, no puedo evitar pensar que te estás perdiendo la oportunidad perfecta para una caramelización principal en el horno. Así que sí, cocinaré coles de Bruselas y mezclaré con mantequilla o aceite de oliva y las disfrutaré muy bien, pero de vez en cuando acabaré con esos retoños en el horno a temperatura alta.

Todo lo demás

Cortar, dejar reposar y cocinar al vapor es siempre una apuesta segura.

Para todos estos alimentos, trata de abrazar la amargura. Me encantan los bocados, porque esos bocados y esa amargura significan que estás obteniendo esos compuestos interesantes. Disfruta de la frescura de las brassicas ligeramente cocidas de vez en cuando. Puede tomar algo de tiempo acostumbrarse, y es posible que debas jugar con diferentes combinaciones de sabores para que la amargura funcione, pero te sorprenderás gratamente. Evita la papilla.

Como mencioné en el post de los vegetales verdes, tres tazas al día probablemente sean innecesarias. Simplemente prueba un montón de los que he enumerado, ve qué es lo que te gusta y trata de consumir algún tipo de vegetal rico en azufre al menos unas pocas veces a la semana. O bien, haz todo lo posible y administra las tres tazas diarias en tu rutina. Es posible que realmente te guste y prosperes en ello.

¿Cuál es tu vegetal rico en azufre favorito? ¿Cómo lo comes? ¡Cuéntame en la sección de comentarios!


Granos y cereales: ¿Conoces La Verdad Sobre Su Consumo?

Seguramente has visto la pirámide nutricional que se enseña en las escuelas – la misma que convenientemente es copiada en casi todos los empaques de pan, fideos, y granolas. En ésta, los granos y cereales constituyen la base de una dieta “saludable y baja en grasas”, y se nos recomienda comer de 10 a 12 porciones de granos al día.

Si has crecido con esas instrucciones, es probable que la idea de dejar de consumir granos te resulte radical o incluso impracticable. Sin embargo, cada día aparecen más pruebas de que basar nuestra alimentación en granos, trigo, maíz, o incluso cereales “integrales” puede estar dañando nuestra salud. Incluso, muchos expertos creen que esa directiva está detrás de la epidemia de obesidad actual.

En este artículo, he ordenado los argumentos más frecuentes en los que se ha basado la recomendación de “12 porciones de granos al día”. La mejor manera de derribar los mitos, después de todo, es analizar cada uno con un ojo crítico y contrarrestar sus efectos con lo que muestra la evidencia científica.

5 Mitos Sobre Los Granos, Cereales y Tu Dieta

 

Mito 1. Si no comes granos y cereales, te faltará fibra

Vale, la fibra es importante. No solo regula tu digestión, sino que además baja el riesgo cardiovascular, previene el cáncer de colon y regula el apetito. Según las diversas organizaciones a cargo de diseñar las recomendaciones para el público en general, los adultos necesitamos de 25 a 30 gramos de fibra al día – y la mayoría de nosotros se queda corto.

Ésta es solamente la mitad de la historia.

Hay dos tipos de fibra en la dieta humana: soluble e insoluble. La fibra soluble se encuentra en hortalizas, legumbres, frutas y nueces. Este tipo de fibra atrae agua y forma una substancia parecida a un gel que lubrica el interior de tus intestinos y regula la digestión. La fibra insoluble (que se encuentra en granos enteros, cereales, salvado de trigo y la mayoría de suplementos de fibra) simplemente agrega volumen a tus heces.

La recomendación de “25 gramos al día” no distingue entre el tipo de fibra, y da la impresión de que ambas son igualmente buenas. Lamentablemente, esto no es así. Aunque técnicamente ambas pueden regular tu digestión, la fibra insoluble lo hace de una manera más tosca, hinchando y creando micro-abrasiones en el tejido intestinal. La fibra soluble es la única que realmente baja el riesgo cardiovascular y provee todos los beneficios que se venden bajo la etiqueta de “alto en fibra”. Los granos contienen casi únicamente fibra insoluble y no son una buena fuente de fibra soluble. Por otra parte, si incluyes más fruta y más nueces en tu dieta, y te aseguras de agregar verduras a cada comida, no necesitarás granos y cereales.

Mito 2. Los granos contienen nutrientes y vitaminas esenciales

Nuevamente, esta es una buena frase que no cuenta toda la verdad. Tanto los granos enteros como los cereales aportan ácido fólico, calcio y magnesio. Sin embargo, hay dos aspectos importantes que considerar aquí: primero, que ninguno de estos nutrientes es exclusivo de los granos, así que es fácil encontrar fuentes alternativas – desde huevos hasta espinaca o acelga.

Segundo, la cantidad de vitaminas y minerales que contienen los productos de harina integral es relativamente bajo, comparada con su aporte calórico. Es más, la mayoría de productos a base de “granos integrales” son fortificados artificialmente para compensar esto.

Si estás buscando la manera más eficiente de recibir micronutrientes sin excederte en calorías, la granola no es la respuesta.

Mito 3. Los granos nos permiten sentirnos llenos más fácilmente

Es cierto que la fibra contribuye a una sensación de saciedad inmediata – ¿Quién no se ha sentido embotado e hinchado después de comer avena o pan? Pero se trata de un arma de doble filo: la mayoría de productos a base de granos contienen una gran cantidad de carbohidratos, que estimulan una gran producción de insulina, y que el cuerpo digiere rápidamente. Como resultado, en un par de horas podrás sentir como vuelve el hambre, casi con venganza.

Si lo que buscas es sentirte lleno por más tiempo, el mejor valor nutricional te lo dará la proteína, que se digiere de manera mucho más lenta.

Mito 4. Nuestro cuerpo requiere una gran cantidad de carbohidratos para conseguir energía

Esto es falso por dos razones: primero, la mayoría de las personas no necesitan tanta energía como inicialmente piensan. El valor diario de 2,000 calorías al día está diseñado para un adulto moderadamente activo – y lamentablemente, el citadino promedio no es tan activo (aunque debería serlo).

Por otra parte, no hay ninguna razón por la cual estas calorías deban venir de carbohidratos en general, o de granos en particular. Esto es algo que solo comenzó a ocurrir después del descubrimiento de la agricultura. Antes de eso, la mayor parte de nuestra dieta provenía de frutas, raíces, y carnes. Curiosamente, esta dieta era mucho más alta en grasa animal que la dieta actual.

La “revolución agrícola” ocurrió solamente hace 10 mil a 12 mil años, dependiendo de la región, lo cual es relativamente reciente. Antes de eso, habíamos pasado 50 mil años evolucionando y adaptándonos a una dieta diferente. La adopción de una dieta basada en granos y cereales fue excelente para nuestro desarrollo como sociedad, pero dañina para nuestro cuerpo.  Los restos antropológicos de esa época muestran que, durante los primeros mil años después de adoptar la agricultura, la estatura media y la densidad ósea de los humanos bajaron marcadamente. Si a esto le agregamos el empleo típico del siglo XXI – horas encadenado a un coche o a un escritorio, tenemos una combinación ideal para el sobrepeso y los infartos.

Mito 5. Si dejas de comer granos, te sentirás débil y constantemente hambriento

Quizás ya hayas intentado “cortar por lo sano” tú mismo, o conoces a alguien que intentó dejar de comer harinas y cereales abruptamente – solo para pasar un par de días miserables, famélico, con mareos y dolores de cabeza. La conclusión lógica es que se trata de una dieta desbalanceada e intolerable.

Los primeros días de cualquier cambio siempre son los más difíciles. Si ese cambio consiste en cortar una gran cantidad de carbohidratos de tu dieta, es posible que lo que estés sintiendo sea más comparable al “síndrome de abstinencia” de un adicto en recuperación que a simplemente tener hambre.

Sin embargo, esto no significa que el cambio sea malo para tu salud. En promedio, después de tres a cinco días, el cuerpo se adapta a conseguir energía de la grasa o de la proteína, y los síntomas mejoran marcadamente.

Con todo esto queda claro de que los granos NO son necesarios, aunque esto no signifique necesariamente que sean dañinos. ¿O sí?

Los Efectos Tóxicos de Los Granos Y Cereales

Todavía nos falta recorrer la mitad de la historia. Es hora de ver exactamente cómo es que una dieta basada en granos y cereales está dañando tu sistema digestivo, tu metabolismo, y tu inmunidad.

Contienen Anti-Nutrientes y Proteínas No Digeribles

La razón por la que la dieta actual está basada en granos y cereales es que resultaban mucho más prácticos que recolectar frutas y hortalizas: gracias a su cáscara dura, se podían moler y luego almacenar durante el resto del año. Lamentablemente, esta misma cáscara dura contiene varios anti-nutrientes difíciles de digerir:

  • Gluten: El gluten es técnicamente una proteína. Hasta hace un par de décadas, era muy utilizado para hacer substitutos vegetarianos de carne o de pollo, ya que puede moldearse y condimentarse fácilmente. Actualmente sabemos que el gluten es muy difícil de digerir: incluso si no eres celíaco o intolerante al gluten, es probable que te esté causando indigestión e hinchazón. El gluten no solo inflama el interior de los intestinos, sino que además altera la flora intestinal.
  • Lectina: Esta enzima es especialmente abundante en el trigo y la cebada. Inicialmente, fue desarrollada por las plantas mismas para evitar ser consumidas. Por esta razón, el consumo de lectina puede ocasionar cólicos severos e incluso ser venenoso para animales más pequeños (aves o roedores). Los humanos tuvimos suerte, y solo tenemos que preocuparnos de no desarrollar colon irritable.
  • Acido fítico: El ácido fítico es muy similar a la lectina, y probablemente fue desarrollado por los mismos motivos. Sin embargo, trae un “beneficio” adicional: se pega a otros nutrientes, en particular al calcio, lo que impide su absorción.

Aumentan Los Niveles de Inflamación

Estos tres ingredientes tienen un efecto en común: todos estimulan los procesos de inflamación en el cuerpo. La inflamación es un recurso del cuerpo para acelerar su recuperación en tiempos de crisis: después de escapar de un depredador o caer víctima de una infección, el cuerpo produce una serie de hormonas que aumentan la temperatura y ayudan a reparar los tejidos. En situaciones extremas, nos puede salvar la vida y nos ayuda a recuperarnos.

Pero ¿Qué sucede cuando la inflamación se vuelve permanente? La inflamación crónica sobre-estimula al cuerpo, altera nuestro sistema inmunológico y aumenta nuestro riesgo cardiovascular. Es más, cuando el cardiólogo pide paneles de sangre para determinar tu riesgo de infarto, uno de los exámenes que pedirá será el de proteína C-reactiva, cuyo propósito es medir el nivel de inflamación.

Contribuyen a desarrollar resistencia a la insulina

La mayoría de las calorías en granos y cereales viene de los carbohidratos. Si sigues las recomendaciones de la pirámide nutricional tradicional al pie de la letra, casi las tres cuartas partes de las calorías consumidas vendrán de los carbohidratos.

Los carbohidratos son una buena fuente de energía inmediata: el cuerpo los convierte en azúcares simples rápidamente, y ya están listos para ser usados. Pero lo que no se quema en el momento es transformado en grasa, gracias a la insulina, y almacenado para más tarde. Cuando éramos cazadores y recolectores, casi no comíamos alimentos ricos en carbohidratos: las frutas solamente aparecían durante uno o dos meses al año, dependiendo de la región, y los tubérculos eran un botín ocasional. Tenía sentido empacharse en verano y guardar grasa para el invierno.

El problema surgió cuando los carbohidratos se volvieron pan de cada día, y nuestros cuerpos simplemente se habituaron a tener siempre azúcar disponible para quemar. Hasta hace un siglo, esto se compensaba gracias a las horas de dura labor física que requerían las granjas y fábricas. La combinación de esta dieta basada en cereales con el estilo de vida actual empeoró el problema. Cuando el cuerpo se ve obligado a producir insulina ininterrumpidamente, nuestras células de grasa se vuelven insensibles a ella – lo que causa que el cuerpo produzca aún más. Eventualmente, el páncreas dice basta y deja de producirla por completo.

Este proceso se conoce como resistencia a la insulina o pre-diabetes, y puede ser identificado por falta de energía, hambre, grasa abdominal difícil de bajar e hígado graso. Si se le deja progresar, se convierte en diabetes tipo 2. La mejor manera de cortar este proceso es con una dieta baja en carbohidratos. Los primeros días serán duros (mira el Mito 5) pero eventualmente el cuerpo recobrará la habilidad de quemar las grasas almacenadas y de responder a la insulina.

Quizás sea hora de volver a las raíces (y las carnes magras)

Queda claro que el estilo de vida actual tiene poquísimo de natural, y nos está pasando la factura. Volver a las cavernas, o mudarse a un bosque y vivir de lo que recolectas y cazas no es posible para la mayoría (y a estas alturas, destruiría la selva aún más rápido). Lo que nos queda es tratar de rescatar los aspectos positivos de la vida paleolítica y adaptarlos a nuestra realidad urbana.

Si estás listo para recuperar tu salud, la verdad es que eliminar un solo ingrediente no va a solucionar todo inmediatamente. Los efectos causados por un estilo de vida sedentario, estresante y desbalanceado necesitan un cambio profundo y a largo plazo. Sin embargo, mejorar tu dieta es quizás el paso más importante – y dentro de éste, limitar tu consumo de granos y cereales será el cambio que más impacte tu salud. ¿Estás listo para el reto?

 

Fuentes:

Harvard School of Public Health. The problems with the food guide pyramid. Available online at https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/mypyramid-problems/

Mirmiran, P, Bahadoran, Z, Khalili, S, Vakili, Z. (2016). A Prospective Study of Different Types of Dietary Fiber and Risk of Cardiovascular Disease: Tehran Lipid and Glucose Study. Nutrients Journal. Nov; 8(11): 686 Available online at https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5133074/

Hartman A, Vining E. (2007) Clinical aspects of the ketogenic diet. Epilepsia. Jan; 48(1):31-42. Available online at.https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17241206

El-Salhy, M, Gunnar-Hatlebakk, J. (2015).The relation between celiac disease, nonceliac gluten sensitivity and irritable bowel syndrome. Nutrition Journal. 14: 92. Available online at https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4561431/

  1. L. Greger. (1999). Nondigestible Carbohydrates and Mineral Bioavailability. The Journal of Nutrition, Volume 129, Issue 7, pp 1434S–1435S. Available online at https://academic.oup.com/jn/article/129/7/1434S/4722584

Yancy WS Jr, Olsen MK, Guyton JR, Bakst RP, Westman EC. (2004). A low-carbohydrate, ketogenic diet versus a low-fat diet to treat obesity and hyperlipidemia: a randomized, controlled trial. Annals of Internal Medicine. May 18;140(10):769-77. Available online at https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15148063

Di Corleto, P for Cleveland Clinic (2014). Why you should pay attention to chronic inflammation. Available online at https://health.clevelandclinic.org/why-you-should-pay-attention-to-chronic-inflammation/

Organización Mundial de la Salid. (2017). Guías para la fortificación de alimentos con micronutrientes. Available online at http://www.who.int/nutrition/publications/micronutrients/9241594012/es/

 


¿Qué son los Superfoods?

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Qué son los Superfoods?

Mirar ahora una estanteria en una tienda ecologico o una herboristeria, y encontraremos nombres exoticos por todas partes: Maca, Acai, Psyllium, Chia, Guarana, Kale, Cupuacu, Cacao….Les vemos ahora por todos sitios, pero qué son los Superalimentos exactamente?

Literalmente, se trataria de un alimento que tendria unas propriedades particulares: rico en proteínas, vitaminas, minerales, a veces con propriedades medicinales.

Realidad o solamente un termino marketing para vender mas ? Como les podriamos definir? Existen o se pueden replazar por una alimentacion saludable y equilibrada?

Os propongo aqui un pequeño articulo basado en mi experiencia como actor de este movimiento ( empezé a importar maca, stévia spiruline en los años 2002) y hoy como consumidor.

Los superalimentos, novedades de hace 500 años...

Hoy, parece que lo hayamos olvidado, pero el café, el cacao o el té que bebemos cada dia son los ancestros de los super alimentos. Solamente no les llamabamos asi: descubiertos en un otro continente por sus propriedades, su comercio respondía originalmente a una demanda nutritiva real. La ruta de la Sal, seguramente es el perfecto ejamplo de como la cuesta de este ingrediente necesario llego a crear economias, y rutas , desde la edad de Bronce !

Mas reciente, en Francia, la presencia de una comunidad Chinesa importante dio a conocer un pequeño fruto rojo, el goji, con propriedades antioxidantes interesantes. Muy rapidamente, Lycium Barbarum, se volvio la comida fetiche de las famosas, y el abuelo de los superfoods tal cual les conocemos hoy.

Al principio de los años 2000, llego una hoja de una planta originaria de America del sur con el poder de endulcar hasta 300 veces más que el azucar sin calorias. La ‘stevia’ era  polemica: prohibida por la agencia de salud europea , alternativa del azucar ..., los premices del movimiento ‘super alimento’ habian nacidos.

A partir de alli, el internet lo acelero todo: la Maca, este tuberculo del altiplano Boliviano/peruano , comida de una gente que vive a 3000 m de altitud, y su companero la quinoa, la Spirulina, el super alimento que podia parar las faminas en africa, el Acai...Pero como hacer el triage en una sociedad de exceso y surabundancia de informacion?

La calidad en una sociedad de consumo

Personalmente, creo que una gran parte de estos super alimentos tienen un perfil nutricional completo y interesante, especialmente en casos de ser vegetarianos o veganos, o tener unas intolerancias al gluten por ejamplo. Pero veo al menos varios aspectos en el super alimento de hoy que me molestan: la calidad de los productos que se encuentra, y la relevancia de consumir ciertos de ellos.

En realidad, la falta de una definición oficial conjunta con el modo de consumo de nuestra sociadad ha creado una cierta ambiguidad ( pueden replazar una dieta equilibrada) y una ‘surenchere’ de los Super Alimentos’ de la cual se aprovechan los intermediarios (i.e tiendas online, marcas, etc..) que NO necesariamente tienen como interéses de defender el productor local, asegurarse del valor nutritivo de su producto o mejorar la salud del consumidor final. Consumir brocoli en polvo me parece una absurdeza. En los EEUU esta logica llego a su extremo con la aparicion de SOylent, un polvo de una comida completo.

Lo que antes, tenia que superar filtros de pruebas i errores de la eficiencia a traves del tiempo y de los que lo consumian , se encuentra hoy a 1 click de estos intermediarios que nunca lo han tenido tan facil para encontrar un ‘trade manager” en un pais alejado que les venderan un producto del cual no tienen trazabilidad o lo que contiene. Y nunca el intermediario se habra desplazado a mirar en real la materia prima que se prepara a envasar y comercializar a centenas de miles de personas. Y al final muchas veces al detrimento de la calidad… Acabamos teniendo un producto casi SIN principios activos, SIN alma , SIN trazabilidad con una origen dudosa: la definición de una comodidad.

Super alimentos, pero también alimentos supers

 

Hablar tanto de los super alimentos y nos olvidamos de algo que ya tenemos a nuestra dispobilidad: los alimentos con propriedades interesantes. al final el consumo de los primeros es ocasional, y nunca replazaran una dieta completa. Siempre serán una opción de complementar una dieta llena de alimentos completos. Has incorporado los siguientes en tu dieta?

 

-Huevos, preferentemente yemas.

Baratos y super nutricional. SI posible ecologicos (mas o menos 2,5 euros por 6, o 0,41 c por unidad, mas economico que tu café). Contiene Vitamina A, colina, folato, selenio,...Se puede consumir diariamente sin ningun problemas.

 

-Algas

Fuentes de yodo, de magnesio, manganeso, hierro y monton de otros minerales. Unas de las culturas tradicionales mas saludables siempre han usado algas como alimentos. Siempre que puedas, usarlas como acondicionamientos de tus comidas.

 

-Alimentos fermentados

La fermentacion aumenta las bacterias beneficiosas, vitaminas y enzymas presentes y hace la comida mas biodisponible. Todas las sociedades tradicionales incluyen alimentos fermentados en su dieta.

-Alimentos germinados

Seguramente una de las opciones mas baratas y de añadir vida en tus comidas.

La pregunta es: Adonde ha pasado nuestro sentido común?

 

Lo mas preocupante para mi no es tanto la fada marketing que existe ahora (mirar el mundo cosmetico y su premisa de no envejercer y que siempre existira) pero lo que estamos perdiendo: una parte del patrimonio de la humanidad. Quien se recuerda del pais originario del café? Y del uso original del Cacao? Nuestro modo de consumo, a donde alimentos = marcas nos hace olvidar que al principio de todo , eramos unos Seres humanos viviendo en sinergia con la naturaleza. Buscabamos herramientas observando Madre Naturaleza, y la respetabamos porqué entendiamos que era ...nuestra Madre. La caféina hizo seguramente avanzar mucho mas la humanidad que varios inventos técnologicos de los años recientes.

 

Personalmente me interesé a los Super Alimentos a partir delos años 2000s, en plena crisis personal y puesta en dudas de nuestra sociedad de consumo. Y , siempre que los 2 aspectos comentados mas arriba (calidad y relevancia) esten respetados, apoyo su consumo por varias razones.

Creo que los S.A son una entrada a la puesta en duda de nuestro modo de consumo: generalmente uno empieza por ellos, se despierta el interes y el cuestionamiento sobre la nutricion en general.

A través su consumo, podemos incentivar y volver a entender el contexto historico y socio cultural e un ingrediente: nos alimentamos, no solamente fisiologicamente pero también y sobre todo espiritualmente y intelectualmente.

 

Criterios de definicion

 

Un super alimento tiene que rellenar al minimo los criterios siguientes:

-Certidumbre de un uso centenario/ milenario-> nos aseguramos asi de tener suficiente perspectiva sobre su inocuidad.

-Su consumo a grande escala no compromete su calidad.

-Como mínimo una certificación ecológica. Eso nos asegura no solamente que sea ‘ecolgocio’ pero sobre todo creo que pronto este sello sera el minimo de garantias frente a los productos transgénicos.

-No se necesitan grandes procesos para llegar a tener el producto final. Normalmente de simples procesos de lavado, secado y

-Coherencia y relevancia de la linea de la casa: si la marca tiene tomate o brocoli en polvo, no es buena señal.

 

En una sociedad de surabondancia material, podriamos redefinir la famosa frase “ Que tu alimento sea tu medicina” por “: Que la alimentacion de calidad sea tu medicamento”. Spleen de una sociedad en  falta de una vida espiritual , o puesta en duda de nuestra sociedad de consumo, para mi el Super Alimento  es antes todo la señal que necesitamos redefinir lo que nos nutree y nos invitan a redefinir nuestros criterios de consumo.

Soy Eric Mazataud, viajo desde 2004 a la Amazonia para descubrir, buscar y divulgar el uso de remedios naturales.
Investigador en fitoterapia y terapias Naturales, pienso que la degradación de nuestro planeta refleja la degeneración
de nuestra Salud. La desnutrición del suelo, la de nuestro Espíritu.

Eric Mazataud

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